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La joven científica que emigró a Inglaterra y decidió volver, nos cuenta su pasión por investigar el cáncer y su objetivo de curarlo

 

Recibió el Premio al Mejor Investigador Joven de Europa, publicó en destacadas revistas y le ofrecieron buenos recursos para quedarse, pero prefirió “apostar” por la Argentina. Entrevistamos a María Romina Girotti, joven científica que emigró a Inglaterra y decidió regresar para integrarse al equipo que dirige Gabriel Rabinovich, con apoyo de la Fundación SALES y del CONICET. Ella acostumbra a trasladar los resultados de las investigaciones a los pacientes, objetivo que coincide con los trabajos de Rabinovich. María Romina nació en Bahía Blanca hace 34 años.

 

¿Por qué emigraste a Inglaterra y ahora decidiste volver?

Cuando terminé el doctorado en el Instituto Leloir de Buenos Aires, decidí irme a Inglaterra (2011) a uno de los centros más importantes de Europa: el Institute of Cancer Research (ICR). Quería investigar más cerca del paciente, con infraestructura y recursos económicos, con los cuales no contamos en nuestro país. Hice mi primer postdoctorado y descubrí los mecanismos de resistencia a las terapias convencionales en pacientes con melanoma, el más grave cáncer de piel. Investigaba directamente con muestras de pacientes e informaba a los médicos los resultados en tiempo real.

Mi segundo postdoctorado fue en el Cancer Research UK Manchester Institute, de la ciudad de Manchester, donde logramos dos nuevas medicinas para pacientes que resisten las terapias convencionales y para los cuales no hay opciones.

Mi experiencia fue excelente pues los trabajos se publicaron en las mejores revistas internacionales y obtuve premios importantes. Las nuevas drogas que generé están en un Ensayo clínico de Fase I en dos hospitales de Inglaterra.

El Instituto de Manchester me ofreció quedarme para establecer mi grupo, con un presupuesto de 4 millones de dólares y también tuve ofrecimientos de los Estados Unidos. Sin embargo, decidí apostar por mi país y volver a la Argentina.

Cuando falleció mi abuela Catalina, viajé por cuatro días a la Argentina. De repente tomé conciencia de las distancias que nos separan. Mi familia fue el principal apoyo y sostén de mi carrera. De ella aprendí el significado y el valor del esfuerzo y el sacrificio. Siempre estuvo a mi lado en cada paso y en cada logro.

 

¿Por qué elegiste investigar el cáncer?

Siempre me apasionó conocer su complejidad biológica, la falta de tratamientos, las resistencias a las terapias existentes y la necesidad de hacer diagnósticos más tempranos.

Como no había investigación en cáncer en Bahía Blanca, después de recibirme de bioquímica en 2004 en la Universidad Nacional del Sur (con el mejor promedio), fui a Buenos Aires al Instituto Leloir. Allí, durante mi doctorado, confirmé que lo que quería investigar eran las nuevas terapias. Elegir la ciencia y la excelencia fue siempre una meta en mi vida. Quiero aportar todo lo que pueda para encontrar una cura para el cáncer.

El cáncer me parece el desafío más grande, pues su incidencia aumenta año a año: se estima que en 10 años, una de cada dos personas desarrollará algún tipo de cáncer. Es necesario entender la enfermedad, diagnosticarla de forma temprana y desarrollar nuevas terapias.

 

¿Por qué investigarás en el laboratorio de Gabriel Rabinovich?

Conocí los trabajos de Gabriel cuando él colaboraba con científicos del Instituto Leloir. La calidad de sus investigaciones y publicaciones, me hicieron ver que ése era el lugar indicado para establecer mi grupo de investigación en la Argentina.

Él me dio todo el apoyo para investigar la inmunología del cáncer, trabajar con pacientes que no responden a las terapias convencionales y estudiar la resistencia a las inmunoterapias.

 

¿Cuál sería tu mayor objetivo científico?

Encontrar un tratamiento que controle el cáncer, investigar en mi país y no tener que volver a emigrar.

María Romina recibió el Premio al Mejor Investigador Joven de Europa 2015, por “haber proporcionado conocimientos cruciales sobre los mecanismos moleculares que subyacen a la resistencia a las terapias del melanoma”. El Premio lo otorga la European CanCer Organisation, que reúne a más de 60.000 científicos. La científica lo recibió en Viena y se lo entregó el presidente de la European Association for Medical Oncology, Dr. Rolf Stahel

(2017)