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Las hormonas tiroideas y drogas sencillas para combatir el cáncer

Una científica de la Universidad Nacional de Córdoba que trabaja con el equipo de Rabinovich descubrió un rol de las hormonas tiroideas para combatir el cáncer. En febrero de 2015, Claudia Pellizas publicó un importante trabajo sobre el rol de las hormonas tiroideas en el cáncer, en la prestigiosa revista Cancer Research, de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer.

Como endocrinóloga, Pellizas estudia el sistema endócrino, o sea el conjunto de órganos, tejidos y células que fabrican hormonas. Es experta en hormonas tiroideas, que investiga desde hace más de 25 años.

¿Por qué se interesó en estas hormonas?

Luego de recibirme de Bioquímica, la actividad profesional no colmaba mis expectativas. Quería conocer más. Mi mentor, Aldo Coleoni (1938-2005), pionero en fisiopatología tiroidea en la década del 70, reconocido internacionalmente, me propuso realizar el doctorado en esa área. Fue mi primera pasión.

La segunda fue la endocrinología, en particular el estudio de la función tiroidea, blanco de la mayoría de las enfermedades que afectan a las hormonas en humanos. La interrelación función tiroidea-defensas fue mi tercera pasión.

Nuestro laboratorio se especializa en fisiopatología de la glándula tiroides. La fisiología estudia el funcionamiento normal de cualquier órgano o tejido; la patología, en cambio, ve la enfermedad. La fisiopatología trata así lo normal y la enfermedad.

¿Qué función cumple la glándula tiroides?

La tiroides es una glándula que rodea la tráquea a la altura del cuello. El bocio, muy conocido, refiere a su agrandamiento.

Como toda glándula, la tiroides fabrica hormonas, en este caso las hormonas tiroideas, que regulan prácticamente todas las funciones de nuestro organismo. De allí su importancia.

¿Entre las enfermedades de esta glándula está el cáncer de tiroides?

Así es. Este cáncer es la enfermedad maligna más frecuente en endocrinología, es decir que afecta a una glándula productora de hormonas. Existen diferentes tipos de cáncer de tiroides: algunos tienen buen pronóstico; otros son muy agresivos, responden poco al tratamiento y producen metástasis. Es un cáncer cuya frecuencia viene aumentando mundialmente.

¿Qué la llevó a investigar con Rabinovich?

Al querer estudiar como endocrinóloga la relación de dichas hormonas con nuestro sistema inmunológico, tema muy poco explorado, necesitaba la colaboración de un inmunólogo. Rabinovich lo era, y como nos conocíamos desde que éramos estudiantes en Córdoba, decidimos trabajar juntos.

Ya publicamos cuatro estudios en revistas de gran impacto: Faseb Journal (2008), Journal of Biological Chemistry (2010), Steroids (2012) y ahora Cancer Research.

¿En qué consistió el avance publicado por ustedes en Cancer Research?

Nuestro interés era estudiar cómo las hormonas tiroideas actuaban sobre nuestras defensas, para potenciar de manera específica su acción ante un cáncer. Elegimos hacerlo sobre el melanoma, el más grave cáncer de piel.

Observamos que en nuestro organismo tenemos antígenos, que son componentes de agresores externos como los virus, bacterias, parásitos o células tumorales. Contra ellos nuestro sistema inmunológico produce anticuerpos o glóbulos blancos llamados linfocitos T, que deben identificar al antígeno y destruirlo. Esta función de identificación y direccionamiento adecuado de los linfocitos, es ejercida principalmente por las llamadas células dendríticas, que circulan por la sangre y los tejidos patrullando para reconocer los antígenos peligrosos.

Un área totalmente desconocida era el efecto de las hormonas tiroideas sobre las células dendríticas. Comprobamos que la hormona tiroidea biológicamente activa, aumenta el tiempo de vida de las células dendríticas, mejora su migración a los ganglios linfáticos y acrecienta la capacidad de emitir respuestas contra los antígenos. Para combatir el cáncer, la radioterapia y la quimioterapia son las más utilizadas. Pero últimamente se ha profundizado la inmunoterapia, donde las vacunas con células dendríticas potencian la respuesta de nuestras defensas.

Nuestro trabajo – que estudia la interrelación entre los sistemas inmunológico y endócrino – impacta en favor de la inmunoterapia, al subrayar el rol de las hormonas tiroideas para incrementar la respuesta inmune en el cáncer.